LA COCINA DE LA HUASTECA SE ENCUENTRA ÍNTIMAMENTE LIGADA A LOS ELEMENTOS NATURALES Y CULTURALES DE LA REGIÓN.

San Luis Potosí, además de ser un estado lleno de cultura y tradición, cuenta con una gastronomía diversa, donde se fusionan la cultura española y prehispánica. La huasteca potosina, al sur del estado, está conformada por veinte municipios diversos en culturas, tradición y sobre todo, gastronomía.

 

Empecemos el recorrido con un platillo que es probablemente el más conocido de la región: el zacahuil. Su nombre quiere decir “zacate” en náhuatl y es considerado como el tamal más grande del mundo, ya que puede llegar a medir hasta cinco metros. Este gran tamal se prepara en la zona sureste del estado potosino, y consiste en un relleno de masa de maíz, manteca de cerdo, pollo y/o carne de cerdo y una amplia variedad de chiles y especias; envuelto en hojas de plátano. El zacahuil se cuece en un horno de leña o en un texcal, que es un horno que se encuentra bajo tierra, durante aproximadamente 12 horas para lograr una cocción perfecta. Otros tamales típicos de la Husteca potosina son el patlache elaborado por los nahuas y el bolín (bolim) de los tének. La masa de estos tamales se elabora con maíz quebrado, manteca de cerdo, chile y se rellenan con pollo.

 

Otro favorito de la Huasteca son los bocoles, cuyo nombre proviene de la lengua tének y significa “alimento redondo de maíz”. Son de gran parecido a las gorditas tradicionales de maíz pero con mayor cantidad de masa, manteca y rellenas de carne de puerco o res, chorizo, queso o frijoles.

Si bien cada localidad tiene una manera particular prepararlos, todas coinciden en la mezcla de la masa con manteca.


YUCATÁN ES UN ESTADO LLENO DE CULTURA Y TRADICIÓN. LA GASTRONOMÍA YUCATECA HA TRAÍDO A SUS HABITANTES NO SOLO EXQUISITOS SABORES A SU PALADAR, SINO QUE TAMBIÉN APORTACIONES, DE SOCIALIZACIÓN E INCLUSO DE TRADICIÓN.

La gastronomía yucateca es el resultado de la relación histórica de la península con Europa, Cuba y Nueva Orleans, gracias a las conexiones establecidas a través de sus puertos; sin olvidar su particular relación con el resto de México. Es una de las cocinas con mayor variación en ingredientes y platillos, resultado de la fusión de la cultura maya y española. Igualmente, la región tenía importantes tratos comerciales con Francia, por lo que su gastronomía y arquitectura poseen varios toques de influencia francesa.

 

Para los españoles que vivían en la zona de Yucatán era sumamente difícil traer frutos y hortalizas desde Europa ya que era muy caro, por lo tanto tuvieron que suplir estos productos por otros más accesibles. La ventaja de la cocina local indígena es que era básicamente vegetariana y estos productos no fueron difíciles de reemplazar. En cuanto a los productos de origen animal, estos eran raros y reservados para fiestas importantes o para la clase alta y los españoles, carnívoros por excelencia. Sin embargo, poco a poco los conquistadores españoles impusieron a los indígenas la costumbre de comer carne y reemplazaron ingredientes como la pimienta por el achiote. También sumaron el uso de la manteca de cerdo para cocinar y se inició el uso de la cebolla morada y el ajo como condimentos. Así nacieron algunos de los platillos yucatecos más emblemáticos, como la cochinita pibil, la sopa de lima, los huevos motuleños, los papadzules y el frijol con puerco y balché.