EL DULZOR DE ESTOS VINOS SE DEBE A SU ALTO CONTENIDO DE AZÚCARES ADQUIRIDOS EN EL FRUTO POR SU COSECHA TARDÍA, POR LO QUE COMÚNMENTE SE BEBEN DESPUÉS DE LA COMIDA PARA ACOMPAÑAR EL POSTRE.

Muchas veces el termino “vino dulce” es mal utilizado para describir a un vino seco afrutado, los catadores primerizos en ocasiones definen los vinos secos, aquellos que casi no tienen azúcar, como dulces por que confunden la cualidad frutal de los vinos secos con el dulzor. Los llamados vinos dulces o de postre, son vinos que contiene altos niveles de azúcar y, la mayoría de las veces, un nivel de alcohol igualmente alto. Este enriquecimiento en azúcares proviene de distintos procesos, como la congelación de las uvas en la cepa o la cosecha tardía de las mismas.

 

Si bien la tendencia actual en numerosos restaurantes favorece a los vinos secos para acompañar el postre, también, los vinos dulces ofrecen una variada paleta aromática que permite maridarlos con numerosos postres. Son así perfectos para terminar nuestras comidas, siempre y cuando estén bien equilibrados en acidez.

 

Vinos de Cosecha tardía

Conocidos en inglés como Late harvest o Vendanges tardives en francés, la uva de estos vinos es cosechada de forma tardía, cuando el contenido de azúcar es más alto. Estas uvas más maduras producen vinos ricos en azúcar y alcohol, con sabores potentes y dulces. Un ejemplo de estos vinos es el Riesling de Alsacia, que se marida bien con los cítricos, como una ensalada de naranjas o una tarta de limón. Una cosecha tardía de Pinot gris, por su parte, acompaña a los flanes de vainilla y caramelo a la perfección.

 

Vinos de hielo

Llamados Ice wines en inglés y Vins de glace en francés, son vinos cuyas uvas se cosechan particularmente tarde en al año, en pleno invierno. El uso de uvas congeladas aumenta la concentración de azúcar en el mosto al eliminar las escamas de hielo durante el prensado. Este tipo de vinos combinan muy bien con quesos azules y postres afrutados y dulces. Algunos ejemplos para acompañarlos son las tartas de queso, helado de coco, mousse de chocolate blanco y panna cotta con frutas frescas.

 

Vinos de uva pasificada

Su nombre proviene del italiano "appassimento", que puede traducirse como "marchitamiento". Para elaborar estos vinos las uvas se pasifican antes de ser vinificadas, por lo que pierden humedad y los azúcares se concentran dando lugar a vinos con mayor contenido de alcohol, de taninos y de dulzor. En Italia es bebido lentamente después de la comida, ya que se le considera como un vino de meditación. Puede acompañarse con un plato de biscotti o con un turrón de frutos secos.

 

Vinos de podredumbre noble

Bajo ciertas condiciones geográficas y climáticas, el hongo Botrytis cinerea puede estar presente en la vid desde que los racimos florecen. Correctamente manejado, este hongo permite la producción de vinos a partir de uvas que se pasifican parcialmente, elevando así la concentración de azúcares. Los vinos más populares que utilizan uvas botritificadas provienen de la región húngara de Tokaj y de la localidad francesa de Sauternes, en Burdeos. Sus notas de miel y especias orientales los hacen perfectos para maridar con tartas de manzana caramelizada, foie gras, langosta y quesos azules.

 

Vinos fortificados

También conocidos como vinos generosos, son aquellos a los que se les adiciona un destilado de vino durante o antes del proceso de fermentación. Antiguamente este proceso permitía la conservación del vino. Hoy en día se utiliza para ampliar la variedad de sabores en el producto final. Los vinos fortificados más conocidos son el Oporto y el Madeira de Portugal, el Marsala italiano y el Jerez español. Se recomienda servirlos a temperatura ambiente y acompañarlos con tartas de fruta y postres a base de chocolate.


EL TURISMO DE VINO HA TOMADO UNA GRAN IMPORTANCIA EN MÉXICO, ESTE CONCEPTO ATRAE A MILES DE TURISTAS A NUESTRAS REGIONES VITIVINÍCOLAS PARA VIVIR UNA EXPERIENCIA RURAL ÚNICA.

El termino enoturismo (nombrado así en Nueva Zelanda) se refiere como tal al turismo de vinos, también conocido como turismo enológico. Su objetivo principal es potenciar la riqueza vinícola de la zona en la que se lleva a cabo. Es un turismo que busca promover experiencias sensoriales en los visitantes. Está directamente relacionado con el turismo gastronómico, logrando que sea un turismo integral que se extiende a restaurantes y festivales, recordando que esto es un antecedente del carácter histórico y artístico de la industria vinícola. Gracias a esta exposición los turistas conocen las regiones vitivinícolas, sus bodegas y el importante proceso de elaboración del vino a través de la degustación de diferentes botellas y la visita a bodegas y viñedos.

 

Es importante recalcar que el enoturismo ayuda en general al turismo de la zona o región, ya que con ello vienen las visitas a hoteles y restaurantes, logrando así incrementar la economía.

 

En México, el enoturismo es una práctica antigua que se mantiene en continuo crecimiento. A partir del año 2000 el enoturismo se desarrolló con mayor formalidad, ya que los propios turistas optaron por conocer y hacer nuevas actividades durante sus viajes, especialmente en zonas rurales, que es donde se encuentra anclado el enoturismo.

 

La zona ecoturística más sobresaliente en nuestro país es el Valle de Guadalupe en Baja California. Sus características climáticas le permiten ser uno de los principales estados productores de vino, al contar con alrededor de más de 150 casas vinícolas. Dentro de esta región se encuentran algunos de los mejores chefs y restaurantes del país, por ello, para comer y beber el Valle de Guadalupe es la mejor opción. Otras de las zonas destacadas en cuanto al enoturismo en México son los estados de Querétaro con mas de treinta casas vinícolas, Guanajuato con más de veinte vinícolas y Coahuila con más de catorce.